MOBI-lizando al sector de cleantech internacional Exclusiva entrevista con director internacional Ronald José Iriarte Suárez

Ronald José Iriarte Suárez, MOBI

Ronald José Iriarte Suárez, director internacional de la empresa boliviana de energías limpias y ecomovilidad MOBI, comparte su pasión por las energías limpias, su experiencia de trabajo en Corea del Sur y sus consejos para los emprendedores y las startups que buscan tender un puente entre América Latina y Asia, en esta entrevista exclusiva.

Ronald José Iriarte Suárez, MOBI

Ronald, antes de hablar sobre MOBI, ¿puedes presentarte a nuestra audiencia global?

Nací en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, que está ubicada en las tierras bajas y tropicales del este de Bolivia y tiene actualmente una población de 3.2 millones en todo el departamento. Es el motor económico y la ciudad más grande de Bolivia por extensión. Vivir en Santa Cruz es muy agradable porque tiene un clima tropical y está rodeada por mucha flora y fauna. La ciudad fue fundada por el explorador español Nuflo de Chavez en 1561, pero hasta alrededor de 1930, la población era muy baja – entre 20,000 y 30,000 habitantes. No obstante, la población creció año tras año hasta que se convirtió en una metrópolis de escala mundial de imparable crecimiento. Sus principales industrias son la agrícola y la ganadera, de modo que las exportaciones más importantes son la soya y sus derivados, la carne y el azúcar.

Desde niño me gustaron mucho los deportes, en especial el fútbol. Fui al colegio alemán cuando tenía 5 años, y cuando tenía más o menos 13 o 14 años, tuve la oportunidad de ir a Alemania de intercambio y también a jugar fútbol. Unos años más tardes, tuve que tomar una decisión muy difícil: seguir una carrera como jugador de fútbol profesional o terminar mi preparatoria para hacer mis estudios universitarios. Mis padres me recomendaron que continuara con mis estudios, porque la carrera de fútbol termina temprano así que terminé mi bachillerato, lo que me permitió ingresar a Skema Business School en Francia.

Fue durante mis estudios en Francia cuando viajé a Corea del Sur por primera vez y en ese entonces me tocó la oportunidad de conocer a Asia al hacer una programa de voluntariado. Corea del Sur me llamó mucha la atención por la tecnología que se veía por todas partes en la vida cotidiana.

¿Qué fue lo que más te sorprendió la primera vez que fuiste a Corea del Sur?

Creo que la disciplina que tienen los coreanos. Me sorprendió mucho también de lo trabajadores son, y para ser sincero, era impresionante la dedicación que le daban a su trabajo. Por ejemplo, durante mi primera estancia en Corea del Sur, tenía que levantarme a las 5 AM todos los días para trabajar y estudiar. Eso fue un choque completo. Sin embargo, me gustó esa intensidad. Teníamos que hacer muchas actividades, lo que mantenía la mente ocupada.

Otro positivo es que la cultura coreana es muy servicial y atenta, la cual fomenta una cierta confianza en los negocios.

¿Durante tu estancia allá, cómo has integrado las culturas boliviana y coreana en el entorno laboral?

Es importante entender las diferencias entre las dos culturas. Pongamos por ejemplo el caso del concepto de tiempo. En Corea del Sur, la gente trabaja muy rápida – o como se dice en coreano, “bali bali”, que significa “deprisa, deprisa”. Si un coreano dice que está interesado en comprar algo o hacer un proyecto en conjunto, este quiere cerrar el contrato lo más rápido posible. Por el contrario, si un latino expresa su interés, sólo es una expresión de interés. No es seguro que vaya a hacerlo en verdad; hay que seguir con las negociaciones. Por supuesto, son pequeños ejemplos, pero así es más o menos como ambas culturas funcionan, según mi experiencia. Hay que saber cómo manejar y adaptarse. Otros aspectos de las empresas coreanas que llaman la atención son su responsabilidad, disciplina y puntualidad.

Ahora trabajas para MOBI, una startup boliviana en el sector de energía limpia. ¿Por qué elegiste a esta startup? 

En realidad, me gusta mucho su misión. MOBI es una startup de ecomovilidad urbana y energías limpias con un servicio de movilidad compartida. Mejor aún, es una empresa boliviana. De hecho, la conocí por mi trabajo en la Embajada de Bolivia en Corea del Sur, y en ese entonces, cooperamos en varios aspectos, en particular la construcción de conexiones con los aceleradores y las incubadoras locales como Born2Global, SparkLabs y D.Camp.

En Asia, mi trabajo principal es buscar aliados estratégicos para avanzar nuestros variados proyectos. Por ejemplo, ahora trabajamos con una startup coreana llamada Nanu Ev, que fabrica las estaciones de intercambio de batería y carga (Swap Stations en inglés) para baterías descargadas. No sólo queremos importar esas Swap Stations, sino también transferir la tecnología a Bolivia y la región latinoamericana. El segundo paso, que también estamos explorando, es establecer una ensambladora de Swap Station para las baterías en Bolivia en conjunto con MOBI y el grupo Biopetrol.

Estos días visito a muchos proveedores de baterías de litio y empresas involucradas en la purificación de litio y hablo con las empresas interesadas en entrar en América Latina.

Al mismo tiempo, colaboramos con otra empresa que se llama DPECO, que fue fundada por extrabajadores de Hyundai y Kia. Ellos son apoyados por un acelerador del gobierno de Corea del Sur y se están explorando hacer una Joint Venture (JV) con nosotros y estableciendo fábricas de autos y buses eléctricos en América Latina.

¿Crees que Bolivia ya está listo para tecnologías como vehículos eléctricos? 

Por el momento, todavía no estamos listos. Hay mucho que hacer, y por eso, MOBI tiene una estrategia completa para construir el ecosistema y educar a la sociedad. Tenemos que impulsar el uso de vehículos eléctricos.

En concreto, tenemos una alianza con el grupo Biopetrol, que ya tiene la infraestructura para construir las estaciones de carga necesarias a través de su red de estaciones de servicio. Es esencial que armemos las estructuras de carga rápida por todas partes, como en los centros comerciales.

Al mismo tiempo, empezamos a fabricar y/o importar nuestros primeras motos eléctricas, como primer paso, y luego, avanzamos con los vehículos eléctricos que puedan ser de China o Vietnam, por ejemplo.

Un tema importante se trata de los depósitos de litio en Bolivia que no han sido extraídos adecuadamente. ¿Qué piensas sobre este reto? 

Es un tema bien delicado. Una empresa coreana, Posco, que es la primera empresa siderúrgica y una de las principales refinadoras de litio en el mundo, tuvo muchas dificultades en mi país. En parte por eso, las empresas coreanas han estado un poco cautelosas a la hora de invertir en Bolivia.

Actualmente tenemos un nuevo gobierno y presidente. Ellos ya invitaron a varias empresas extranjeras a participar en nuevas licitaciones para la extracción de litio. Obviamente, queremos que las empresas coreanas participen, ya que son líderes en la producción de baterías de litio. Ojalá que la situación política sea más estable para que las empresas privadas no tengan ningún miedo de invertir. Hay que dar una mejor garantía como país cuando se trata de inversiones internacionales y además tener una legislación más amplia y robusto para las asociaciones público-privadas (APP).

¿Qué tal solidario ha sido el sector público con el sector de energía limpia?

Por ahora, son las empresas privadas las que han trabajado más en este tema. No obstante, en mi ciudad tenemos un nuevo alcalde que está muy abierto tanto a recibir inversiones del exterior como a trabajar con empresas internacionales o APP. De hecho, ahora mismo estamos preparando su venida a Corea del Sur en agosto. Antes de convertirse en alcalde, era un empresario que tenía la fábrica de cerveza más grande en el país antes de que la vendiera. Ahora, como alcalde, quiere abrir oficinas de comercio en algunas ciudades asiáticas como Hong Kong, Shanghái, Singapur y Seúl, puesto que ya ve la importancia de la región asiática para el desarrollo de tecnología. Durante su viaje, va a visitar a los gigantes de la tecnología coreanos como, Samsung, Hyundai y LG.

Según tú, ¿qué piensan los coreanos sobre los bolivianos y los latinoamericanos en general?

En general, los coreanos piensan que América Latina es una región de mucho potencial. De hecho, Corea del Sur apoya mucho a países latinoamericanos a través de entidades como KOICA (la Agencia de Cooperación Internacional de Corea) y Korea Eximbank, el Banco de Exportaciones e Importaciones, que facilita préstamos con excelentes condiciones a países en vías de desarrollo como Bolivia para invertir en áreas como la educación básica, salud e infraestructura. Pongamos por caso el proyecto desarrollado por el Grupo Empresarial Lafuente bolivariano con el asesoramiento y diseño de LH (la Agencia Estatal de Planificación y Desarrollo Urbano de Corea), el cual ha apostado por mi ciudad, Santa Cruz, como la ubicación para la construcción de la Ciudad Inteligente más grande de América Latina, llamada la Nueva Ciudad de Santa Cruz.

Además, piensan que es un destino exquisito para visitar, a pesa bastante caro viajar desde Corea del Sur. En 2019, cerca de 20,000 turistas coreanos visitaron Bolivia. El hito principal es el Salar de Uyuni, el mayor desierto de sal continuo del mundo. Les encanta porque se dice que es uno de los lugares que hay que visitar antes de morir. Igualmente, hay muchos otros lugares bonitos en Bolivia, como Tarija, en donde se producen los vinos, y que tiene valles preciosos, y Cochabamba, una ciudad con vistas bellas de los Andes.

Pese a estos puntos positivos, también reconocen que muchos países latinoamericanos son bastante inestables. Por eso, usualmente prefieren construir fábricas – por ejemplo, las de baterías – en Estados Unidos.

¿Son activos los inversionistas asiáticos en el ecosistema de startup en Bolivia?

Todavía no hay muchos. Los inversionistas asiáticos todavía no se animan a invertir directamente en una empresa local. Una excepción es SoftBank, un fondo japonés gigante que ha establecido una presencia en la región. De hecho, el CEO de América Latina, Marcelo Claure, es boliviano. Ya está apoyando mucho el ecosistema de startups en todo América Latina. Eso es lo que queremos impulsar, tal vez a través de una JV, puesto que una empresa latina puede acceder a fondos de bancos coreanos, por ejemplo, si tiene un socio surcoreano.

Las inversiones asiáticas que sí existen en Bolivia son principalmente de Japón y China y en los sectores agrícola y minero. En particular, el grupo japonés Sumitomo ha invertido en minas de cobre y plata en Bolivia.

Para terminar, ¿quieres dar algún consejo, primeramente, a tus colegas latinos sobre el tema de trabajar en Asia, y luego, a tus colegas asiáticos sobre lo mismo en América Latina?

A mis colegas latinos, me gustaría que hagan lo posible para visitar Asia, ya sea para trabajar o para viajar. Van a ver otros ritmos de vida, otras culturas, y otras maneras de trabajar, y al mismo tiempo, van a experimentar otras tecnologías e innovaciones de los ecosistemas de startup más establecidos allá. Sería un gran paso para todo latino. Me gustaría que las instituciones y startups latinas puedan conectarse con sus contrapartes asiáticas para hacer alianzas estratégicas y establecer transferencias tecnológicas. Por ejemplo, el programa coreano ‘Born2Global’ ayuda empresas coreanas a expandirse globalmente, incluido conectarse con sus pares en América Latina. Lo hace de una manera extraordinaria.

A mis amigos asiáticos les diría que los países latinoamericanos son muy receptivos para trabajar con ustedes. Estamos listos, esperándolos con los brazos abiertos, predispuestos a colaborar y crecer junto a ustedes.

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